«Curiosidad, adaptación y sacrificio»: claves de la carrera diplomática según el Dr. Pasquale Attolico
La visita a la Embajada de Italia en Madrid ha sido una inmensa oportunidad, amablemente concedida en calidad de jóvenes investigadores italianos en el extranjero. Alessandro Bonifazi y Enrico Ubiali, tuvieron el honor de dialogar con la realidad diplomática, en la persona del diplomático Dr. Attolico, con el objetivo de abrir un fructífero diálogo entre dicha realidad diplomática y la Facultad de Turismo y Relaciones Internacionales de la Universidad de Murcia, The Open Faculty. El Dr. Pasquale Attolico, responsable de la Oficina Política (Oriente Medio, Turquía, Norte de África y Sahel), así como Jefe de la Oficina de Prensa y Comunicación, tuvo la cortesía de conceder un encuentro en la Embajada, del cual pudo materializarse la entrevista que se presenta a continuación.
Gracias a una introducción por parte de la Decana, la Prof.ª Pilar López Pina, y de la Vicedecana, la Prof.ª Rosa Marcela Ramos Hidalgo, The Open Faculty formalizó un videomensaje en el que se expusieron las múltiples iniciativas de internacionalización dirigidas a su alumnado. Se mencionaron los convenios establecidos con realidades diplomáticas y Organizaciones Internacionales, orientados a ofrecer un amplio abanico de oportunidades formativas y de prácticas de la realidad universitaria murciana.
Con fecha de 5 de marzo, tras una cordial acogida en la Embajada, el Dr. Attolico se mostró disponible para responder puntualmente a las preguntas formuladas por Bonifazi y Ubiali. En calidad tanto de entrevistadores como de ciudadanos italianos que desarrollan temporalmente su labor en la Facultad de Turismo y Relaciones Internacionales, Bonifazi y Ubiali expusieron sus respectivos roles en la academia italiana, así como sus respectivos enfoques de investigación científica. En concreto, Bonifazi en el ámbito geográfico y geopolítico en la Universidad Niccolò Cusano, y Ubiali en Ciencia Política y Comunicación Política en la Universidad de Bérgamo.
Una vez concluido el intercambio informal, se entró en el fondo de la entrevista, constatando no solo la competencia, sino también la cordial disponibilidad del Dr. Attolico. Con el fin de trasladar la entrevista de la manera más completa posible, se reproduce a continuación su transcripción. El profundo diálogo con el diplomático permitió captar no solo aspectos técnicos, sino también las motivaciones que animan una labor tan crucial como la del diplomático.
Se desea agradecer nuevamente la amable disponibilidad del Dr. Attolico y de toda la Embajada de Italia en Madrid, así como del Decanato, el Vicedecanato, el profesorado y el personal de The Open Faculty de Murcia por haber apoyado de manera efectiva este fructífero encuentro.
Buenos días, Dr. Attolico. Como primera pregunta, ¿podría decirnos amablemente cuál ha sido su trayectoria profesional hasta llegar a la Embajada de Italia en Madrid?
Ingresé en el Ministerio de Asuntos Exteriores en 2014 y, durante cuatro años, trabajé tanto en la oficina de visitas del ceremonial diplomático de la República como en la oficina competente para la organización de las visitas al extranjero del Presidente de la República y de las visitas de entrada de altas autoridades institucionales, jefes de Estado, jefes de Gobierno y ministros de Asuntos Exteriores. En enero de 2019 fui destinado a nuestra Embajada en Rabat, Marruecos, desde donde posteriormente partí directamente hacia Madrid en 2023. En Rabat me ocupaba de asuntos políticos y estaba al frente de la pequeña cancillería consular con competencia sobre Rabat y Mauritania.
¿En qué consiste exactamente su trabajo dentro de la Oficina Política y también como jefe de la Oficina de Prensa de la Embajada?
Se trata de dos funciones con competencias distintas. En lo que respecta a la prensa, mantenemos relaciones con la prensa italiana, con los corresponsales de las agencias italianas aquí presentes, así como con los medios de comunicación españoles. Se trata tanto de los principales periódicos como de los medios sectoriales que intervienen también con ocasión de los numerosos eventos institucionales que organizamos. Es necesario mantener contacto con la prensa especializada en diseño, con motivo del Italian Design Day; con la especializada en gastronomía, con ocasión de la Semana de la Cocina Italiana; y así sucesivamente. Cuento con una excelente oficina y con magníficos colaboradores. La Oficina de Prensa, en sentido estricto, prevé la preparación diaria de una revista de prensa de uso interno que compartimos con la Embajada, las oficinas, los consulados generales aquí presentes y todas las instituciones del “Sistema País”. Entre sus funciones también se incluye la preparación de los distintos comunicados de prensa sobre las actividades del Embajador o sobre los eventos institucionales.
Otro aspecto adicional, cada vez más relevante, es la gestión de las redes sociales, esencial para dar visibilidad a la labor de la Embajada.
¿En qué momento de su vida personal decidió dedicarse a la diplomacia?
Creo que mi trayectoria también puede resultar útil para quienes desean emprender este camino. Me licencié en Nápoles, después cursé la SIOI en Roma y, por una serie de motivos, entre ellos que ese año no se convocó la oposición, encontré trabajo de inmediato en el sector privado. Posteriormente decidí volver a estudiar para preparar la oposición diplomática, que siempre había sido mi ambición. La carrera diplomática siempre fue mi gran aspiración.
¿Qué es lo que más me atrae? Pues la posibilidad de servir a mi país. También son muy valiosas las carreras en el SEAE, en Bruselas, en las agencias de las Naciones Unidas, y así sucesivamente; sin embargo, la posibilidad de poder servir a tu propio país en el extranjero sigue siendo, sin duda, un factor muy importante.
Muchas gracias por su testimonio. Desde la altura de su experiencia, ¿qué habilidades considera fundamentales para trabajar en el ámbito internacional actual?
Diré una obviedad: ante todo, la curiosidad, unida a la conciencia de “saber que no se sabe”, es decir, no llegar nunca a creer que se ha alcanzado un dominio pleno de una materia. Hay que tener seguridad en uno mismo, sin caer en la arrogancia. Por tanto, se necesita mucha curiosidad y motivación: mi traslado fue breve, de Marruecos a España, pero pueden imaginar que, aun así, las diferencias son notables. De ahí surge una curiosidad adicional y un renovado espíritu de adaptación, que no es en absoluto secundario. Además, también hay que tener en cuenta las necesidades de la propia familia. Entre las habilidades necesarias, probablemente diré otra obviedad, pero es evidente que las competencias lingüísticas son fundamentales para ejercer esta profesión.
Según usted, ¿qué papel desempeña la formación universitaria en la preparación de un
futuro diplomático?
Es un papel fundamental: las universidades están cada vez más internacionalizadas. Vosotros, los investigadores, sois un ejemplo de ello, al igual que lo es el programa de prácticas MAECI-CRUI. Un entorno universitario cada vez más internacionalizado, capaz de mirar cada vez más al mundo, ayuda a cultivar aquellas aptitudes de las que os hablaba antes, sobre todo la curiosidad y la capacidad de adaptación. Es un paso imprescindible, no solo porque no se puede acceder a la oposición diplomática sin una titulación de máster, sino también porque, más allá de lo que se estudia, en mi opinión enriquece y estimula aún más lo que constituyen las principales plataformas de lanzamiento para la carrera diplomática.
Para un estudiante que está empezando la universidad en Relaciones Internacionales, ¿qué recomendaría elegir como primeros exámenes?
En mi caso, los primeros exámenes fueron los de ciencias políticas. Empecé con Derecho público, Economía, y posteriormente llegaron los exámenes de Historia de las Relaciones Internacionales, Historia Contemporánea y, solo al final, Relaciones Internacionales. Esta es mi opinión y mi experiencia. Quizá recomendaría comenzar con aquellos exámenes que supongan una transición más suave con respecto a todo el recorrido del bachillerato. Después, me adentraría gradualmente en lo que constituye el núcleo de un itinerario formativo orientado a una carrera internacional o diplomática.
¿Siguen desempeñando las lenguas un papel crucial?
Yo creo que sí: tienen una importancia fundamental. Además del inglés, que, de una forma u otra, se empieza a dominar ya durante los años de bachillerato, recomendaría quizá realizar un Erasmus en un país francófono, hispanohablante o incluso en Portugal. Si además se llevara el portugués como lengua adicional en la oposición, creo que sería un valor añadido muy importante. Los mismos consejos valen para las prácticas y los intercambios. La vida universitaria estimula esa curiosidad y esa capacidad de adaptación de las que hemos hablado antes.
Muchas veces vemos la diplomacia “desde fuera”, pero no sabemos cuál es la cotidianidad dentro de una embajada. ¿Cómo describiría usted una jornada habitual dentro de una embajada?
Es difícil que exista una jornada habitual en una embajada, sobre todo cuando se trata de embajadas medianas o grandes, como la nuestra aquí. Así pues, salvo imprevistos, una jornada puede estar vinculada a la supervisión de la preparación de la revista de prensa, así como a la redacción de un informe para el ministerio sobre la evolución de una posición española, o sobre un dosier que pueda referirse a política interna, política exterior en América Latina, en Oriente Medio o incluso en África. En ocasiones hay eventos institucionales que es necesario seguir, por lo que se acredita a los periodistas. A menudo pueden celebrarse en la propia sede diplomática; aquí, la mayoría de las veces, contamos con las estructuras adecuadas destinadas a los eventos institucionales.
¿Cómo cree que está cambiando la diplomacia en un mundo cada vez más digitalizado y multipolar?
Hemos pasado de la época de la diplomacia secreta, predominante hasta la Primera Guerra Mundial. Ahora, en cambio, nos encontramos inmersos en una revolución digital importante, que proporciona constantemente estímulos e información en todas las direcciones. El actual “bombardeo mediático”, por tanto, añade una carga de trabajo adicional, precisamente por la
necesidad de filtrar y distinguir entre fuentes fiables y no fiables. Está claro que la digitalización ayuda, ante todo, a garantizar servicios más eficientes a los ciudadanos, porque las oficinas consulares también desempeñan funciones de registro civil. La posibilidad de solicitar una cita a través de plataformas digitales facilita mucho el trabajo, ya que permite que parte de los recursos humanos se dediquen exclusivamente a la tramitación de los expedientes, en lugar de al front office.
En cuanto al uso institucional de las redes sociales por parte de las Embajadas y los Consulados, estas favorecen la proyección de sus actividades ante el público, con un coste prácticamente nulo. Además, permiten llegar a un segmento de usuarios más joven que, años atrás, difícilmente habría sido alcanzado por nuestras comunicaciones.
Por tanto, creo que el principal desafío consiste, sobre todo, en filtrar, porque está claro que un funcionario diplomático sabe qué importancia debe atribuir, por ejemplo, a una publicación en X, especialmente en esta fase en la que proliferan las noticias falsas.
¿Qué oportunidades ve para los jóvenes que desean dedicarse al servicio exterior?
Buenas oportunidades, porque es un trabajo bonito, diferente y cambiante. Se trata de carreras muy amplias: incluso en el arco de una década uno puede encontrarse potencialmente desempeñando funciones muy diversas. Es un trabajo que te enriquece humanamente; en definitiva, es difícil aburrirse en esta profesión. Entre las demás oportunidades internacionales, repito, también existen el SEAE y las agencias de las Naciones Unidas: todas son experiencias muy valiosas. Personalmente, yo elegí servir a mi país.
¿Qué mensaje daría a los estudiantes que sueñan con poder trabajar algún día en una embajada?
Antes de llegar a una embajada, hay que llegar al ministerio; y antes de llegar al ministerio, hay que superar una oposición.
Para presentarse a esta oposición, es necesario mirar dentro de uno mismo y preguntarse si se está dispuesto al sacrificio que exige un estudio duro: estamos hablando de una de las principales y más difíciles oposiciones públicas en distintos países. Yo, por ejemplo, aprobé la oposición con más de treinta años. Hay que ser consciente de los propios recursos, saber que, si otros lo han conseguido, es porque muchas personas antes que nosotros también lo han logrado. Esas personas no tienen nada más que nosotros; por lo tanto, nosotros también podemos conseguirlo con esfuerzo y dedicación: el estudio es fundamental.
Y para concluir, una pregunta sobre las relaciones bilaterales entre Italia y España: ¿cuál es su punto de vista?
Las relaciones entre Italia y España están unidas por una misma sensibilidad entre nuestros pueblos. Vosotros estáis en Murcia, orientados hacia el Mediterráneo, y por ello percibís aún más esa comunión de visión que existe entre nuestros dos pueblos y nuestros dos países. También en los niveles más altos, se trata de relaciones excepcionales: la Universidad de
Salamanca concederá un doctorado honoris causa al presidente Mattarella, por ejemplo. Los Reyes de España estuvieron en Italia en visita de Estado en diciembre de 2024, también como devolución de la visita de Estado realizada por el propio presidente en 2021. Los encuentros a nivel gubernamental son numerosísimos y el factor humano desempeña un papel clave. Tenemos 340.000 italianos residentes en España, con un crecimiento de prácticamente el 10 % anual; cada año, 30.000 italianos se establecen aquí. Lo hacen tanto italianos que llegan desde la península como italianos procedentes de América Latina, sobre todo de Argentina y Venezuela, así como italianos que han salido de Gran Bretaña, principalmente después del Brexit. Contamos con unos 4.000 investigadores que, como vosotros, se han establecido en España, a los que hay que sumar los estudiantes Erasmus+, que enriquecen aún más estos flujos, así como los vinculados al turismo en ambos sentidos.
En el plano económico, las cosas van muy bien: España es el segundo país de destino de la inversión extranjera directa italiana; basta pensar que, después de Estados Unidos, viene España. El intercambio comercial es importantísimo, se sitúa en torno a los 60.000 millones de euros y sigue creciendo. En el plano cultural contamos con dos Institutos Italianos de Cultura, en Madrid y en Barcelona. A ello se suman numerosas sedes de la Dante Alighieri, precisamente porque el italiano se estudia mucho en distintas universidades. Aquí se estima en varios miles el número de estudiantes españoles que estudian nuestra lengua. En el ámbito de la cooperación científica, existen sinergias importantes. Somos dos países con una
sensibilidad mediterránea que ayuda a recordar que, además del flanco oriental, también existe un flanco sur en Europa al que hay que prestar atención.